miércoles, 20 de septiembre de 2017

Margaret Atwood / Haciendo veneno




Margaret Atwood

HACIENDO VENENO


Cuando tenía cinco años, mi hermano y yo hicimos veneno. Por entonces vivíamos en una ciudad, pero probablemente habríamos hecho el veneno de todos modos. Lo guardábamos en un bote de pintura debajo de la casa de algún vecino y en él echamos todas las cosas venenosas que se nos ocurrieron: setas no comestibles, ratones muertos, bayas de serbal, que a lo mejor no eran venenosas, pero que lo parecían, pis que guardábamos para añadirlo al bote de pintura. Para cuando se llenó el bote, todo lo que contenía era muy venenoso. 

Margaret Atwood / Una párabola


Ilustración de Triunfo Arciniegas




Margaret Atwood
Una parábola 

Estoy en una habitación sin ventanas que se abran ni puertas que se cierren, algo que puede parecer un manicomio, pero que en realidad no es más que una habitación, la habitación en que una vez más me siento a escribirte, otra carta más, otra hoja de papel, sorda, muda y ciega. Cuando termine la tiraré al aire y por así decirlo desaparecerá, pero el aire no opinará lo mismo. 

Margaret Atwood / Pan

Ilustración de Triunfo Arciniegas

Margaret Atwood
PAN
Imagina un pedazo de pan. No hace falta imaginarlo, está aquí en la cocina, sobre la tabla del pan, en su bolsa de plástico, junto al cuchillo del pan. Ese cuchillo es uno muy viejo que conseguiste en una subasta, la palabra PAN está tallada en el mango de madera. Abres la bolsa, pliegas el envoltorio hacia atrás, cortas una rebanada. La untas con mantequilla, con mantequilla de cacahuete, después miel, y lo doblas hacia adentro. Un poco de miel se te escurre entre los dedos y la lames con la lengua. Te lleva cerca de un minuto comer el pan. Este pan es negro, pero también hay pan blanco, en el frigorífico, y un poco de pan de centeno de la semana pasada, antes redondo como un estómago lleno, ahora a punto de echarse a perder. De vez en cuando haces pan. Lo ves como algo relajante que puedes elaborar con las manos.

Por qué 'El cuento de la criada' es la serie más aterradora de la temporada


Elisabeth Moss (Offred)
The Handmaid's Tale
(El cuento de la criada)
Poster de T.A.


Por qué 'El cuento de la criada' es la serie más aterradora de la temporada



La adaptación televisiva de la novela de Margaret Atwood, que se estrena hoy en HBO España, es una contundente (y aterradora) declaración de intenciones: a las mujeres siempre puede irnos peor.


Por PALOMA RANDO
26 de abril de 2017 / 9:59


Hace 33 años Margaret Atwood empezó a escribir El cuento de la criada. Era también primavera, y la escritora vivía en Berlín Occidental. Sus visitas a países de más allá del telón de acero inspiraron de alguna manera la novela. “Habiendo nacido en 1939 y tenido uso de razón durante la II Guerra Mundial sabía que los órdenes prestablecidos pueden desaparecer de la noche a la mañana y el cambio puede ser tan rápido como un relámpago. Cualquier cosa podía pasar en cualquier sitio dadas las circunstancias”.
Cinco años más tarde cayó el muro de Berlín y 28 años después, la mayoría de los que nos enfrentamos a la adaptación televisiva de El cuento de la criada, que en España se podrá ver a partir de hoy en HBO, no hemos conocido otro mundo, otro orden social (al menos nacional) diferente al que nos vio nacer. Y para quienes lo han conocido es algo parecido a un pasado tan trascendido que resulta imposible volver a él, pero ¿qué pasaría si no fuera así?
¿Qué pasaría si un levantamiento diera lugar a un estado teocrático de corte totalitario sustentado en la represión total de las mujeres? Esta es la premisa de El cuento de la criada. 
Lo hemos visto en la revolución islámica iraní. Lo hemos visto con los talibanes en Afganistán. Lo estamos viendo en Siria con el ISIS. Y en Nigeria con Boko Haram. Es decir, a ojos de occidente es como si no lo hubiéramos visto.
Sin embargo, algo empieza a oler a podrido en Europa y en Estados Unidos y es aquí donde a nosotros y a nuestros ombligos El cuento de la criada nos resulta pertinentemente aterradora: no mientras uno ve el primer episodio y descubre los avatares de Offred (Elisabeth Moss) sino cuando se termina y uno no puede evitar formularse hipótesis –¿podría ocurrir algo así en occidente? ¿Lo estamos viendo ya? ¿Dónde, cuándo y cómo empieza?– cuya mera enunciación ya es un síntoma peligroso.
Hace menos de un mes ya vimos a un grupo de mujeres en Texas protestar vestidas como las criadas de la novela ante la inminente aprobación de una ley que permite a los doctores mentir a las mujeres embarazadas si detectan anomalías en el feto y creen que saber esa información las podría llevar a abortar. ¿Cuántos pasos hay del "Grab them by the pussy" al "Grab them by the uterus" sobre el que podríamos decir que se sustenta Gilead, la república ficticia que ocupa el lugar de Estados Unidos en El cuento de la criada?  

La adaptación de esta distopía feminista corre a cargo de Bruce Miller, ya experto en el género (Los 100, Alphas, Los 4400) y de Ilene Chaiken, ya experta en el género en su otra acepción, claro (The L Word, aunque si se me permite, aquello también tenía algo de ciencia ficción, y también Empire) que teniendo a la propia Atwood de consultora han conseguido reordenar las tres líneas temporales de la novela: el presente de Offred en su nueva casa, la captura de Offred y su llegada al centro donde la internan para educarla como criada y su vida en el pasado; así como la importancia de los diferentes personajes.
En este sentido la tarea de redistribución de la información y adaptación audiovisual es más que eficaz. Miller y Chaiken emplean una serie de recursos que no se contemplan en el libro o que eran peliagudos de adaptar y consiguen extrañamente ser más consecuentes con el espíritu de la novela que si la hubieran tomado al pie de la letra. Aquí van un puñado de detalles que solo interesarán a los que han leído la novela. La voz en off (sí, la tan denostada voz en off) del personaje de Offred (de quien, por cierto, conocemos su nombre original, algo que la novela escamotea a conciencia) le aporta un matiz cínico e irónico al personaje probablemente imprescindible para sobrevivir a esa locura. La línea temporal de Moira (Samira Wiley) se va a contar en orden cronológico lo cual va a contribuir a generar mucha más tensión y giros con el personaje que en la novela. El Commander (Joseph Fiennes, consiguiendo ser tan desagradable como exige el personaje) se presenta desde el principio casi en plena faena (no daremos más detalles por evitar spoilers). La relación entre Offred y Ofglen, la otra criada con la que sale a hacer los recados, queda también mejor apuntalada desde el principio (¿Puede ser el personaje de Alexis Bledel uno de los que más cambie en esta adaptación con respecto a la novela?), así como la relación entre Offred y Nick, que en la novela pertenece casi al último cuarto de la narración.
Por otro lado, a esa eficacia narrativa y a ese miedo que provocan casi todas las buenas distopías hay que añadir el acierto a la hora de traer la trama a la actualidad (en la novela está ambientada en los 80). Se habla de Tinder, se habla de matrimonio homosexual, se habla de la píldora del día después… Y el drama se acentúa: queda claro que el hecho de que hayamos ganado en derechos y libertades no impide que se pueda acabar de un plumazo con ellos. Para muchos será más bien un acicate.
Y es en este sentido donde el feminismo, tanto de la novela como de la serie, es especialmente pertinente. 

'EL CUENTO DE LA CRIADA' ES FEMINISTA

Hace unas semanas el club de lectura Ciervo blanco celebró en la Residencia de Estudiantes de Madrid una estupenda tertulia de libre acceso sobre la novela, a la que acudió un elevado porcentaje de hombres. En cuanto comenzó el intercambio de opiniones, quedó clara la postura masculina mayoritaria acerca de El cuento de la criada, que podría resumirse en un “Eh, que los hombres tampoco lo pasan bien en este universo diseñado para explotar a las mujeres”. Incluso Margaret Atwood ha comentado en alguna ocasión que en El cuento de la criada entre los hombres, también hay clases, lo cual entronca directamente con el feminismo interseccional que ella defiende. Es verdad, sí, que en ese mundo donde las mujeres son sistemáticamente vejadas, maltratadas y violadas, los hombres no lo pasan bien. Duele, al mismo tiempo que no sorprende, que sea lo que llama la atención a según qué tipo de espectador o lector por lo que supone de agravio comparativo y de reinterpretación de este universo narrativo –“Estáis jodidas, ¿pero qué hay de lo mío?”–.
Esa perspectiva es prima hermana de la que le hemos podido escuchar a Elisabeth Moss en un panel que tuvo lugar la semana pasada en el festival de Tribeca. Donde la actriz declaró que ella cree que El cuento de la criada no es una serie feminista, que es una serie humanista, porque para ella los derechos de las mujeres son derechos humanos. 
Al considerable lío de Moss respondió quitando hierro Atwood desde su cuenta de Twitter: “Son actores. No escritores. No son personas que se dediquen a las palabras. Quieren ser inclusivos”. Sin embargo la explicación de Moss entronca perfectamente con esa visión prejuiciosa del feminismo: claro que es una serie feminista, la lucha por los derechos de las mujeres, que (sí, Elizabeth, obviamente) son derechos humanos, es el objetivo del feminismo. La conquista de los derechos de las mujeres hace del mundo un lugar mejor y sí, a eso le llamamos feminismo, no humanismo. Quien minimiza o evita el término o está mal informado o está siendo capcioso al intentar borrar a las mujeres del foco de la reivindicación. Ese afán por la inclusión que lleva a algunos a acabar reduciendo al absurdo la lucha feminista argumentando que son "personas" queriendo conseguir "cosas" es el que llevó, por ejemplo, ayer a Angela Merkel y a Máxima de Holanda, entre otras, a tratar de desvincularse del feminismo, como si cambiar el término fuera a hacer pasar por el aro a los prejuiciosos con sus objetivos. Como si lo que les hace rechazarlo no fuera el concepto que subyace en lugar del término.
Es curioso que su protagonista tenga ese afán por hacer la serie inclusiva (como si hubiera que hablar de los derechos de todos para que los de más del 50% de la población resultaran justos) cuando el propio producto no tiene miedo a la hora de hacer su particular declaración de intenciones (si ahora no les dice nada el término “partyexecution” ya se lo dirá). “No te pertenezco, no me digas que soy uno de tus muchos juguetes. No te pertenezco. No me digas que no puedo ir con otros chicos. No me digas lo que tengo que hacer. No me digas lo que tengo que decir. Y cuando salga contigo, no me exhibas”. Lo cantaba Leslie Gore en 1963. 54 años después es la banda sonora de los créditos finales de la serie. Más de medio siglo pidiendo lo mismo. En la versión española le pondríamos el No controles, que se publicó un año antes de que Atwood empezara su novela. El cuento de la criada que nos lanza una advertencia: podemos ir a peor. 



MESTER DE BREVERÍA

DRAGON
Like a hook into an eye / Ten essential works by Margaret Atwood

martes, 19 de septiembre de 2017

Premios Emmy 2017 / Ovación a Margaret Atwood

Margaret Atwood y el elenco de The Handmaid's Tale (El cuento de la criada)


LA OVACIÓN A MARGARET ATWOOD AL RECIBIR 'EL CUENTO DE LA CRIADA' EL PREMIO A MEJOR DRAMA

La escritora subió con el equipo de la serie de HBO al recoger el premio y público se puso de pie. 
Fotogramas


En la noche en el que 'El cuento de la criada' fue una de las protagonistas, no podía faltar la autora de la historia, Margaret Atwood. La escritora estaba presente junto al equipo de la serie en el Teatro Microsoft de Los Ángeles.

Margaret Atwood es un superhéroe

Margaret Atwood
Poster de T.A.


Margaret Atwood es un superhéroe

La vieja escritora entrañable se presenta como amante de las plantas y los bichos


LUCÍA LIJTMAER
17 AGO 2017 - 17:00 COT


Para cuando esto se publique, en plena serpiente de verano va, es posible que Donald Trump haya congelado ya las cuentas bancarias de las mujeres estadounidenses. Quién sabe, entra dentro de lo plausible que ellas estén viajando en desvencijados coches rumbo a Canadá.

Cedo mi cuerpo libremente para que lo usen los demás /Pueden hacer conmigo lo que quieran


“Cedo mi cuerpo libremente para que lo usen los demás. Pueden hacer conmigo lo que quieran”

'El cuento de la criada', el libro de Margaret Atwood llevado a la pantalla por HBO, pone de relieve la percepción emocional de aquellas personas que ven pisoteada su dignidad


Octavio Salazar
19 de mayo de 2017

“Cedo mi cuerpo libremente para que lo usen los demás. Pueden hacer conmigo lo que quieran. Soy un objeto. Por primera vez siento el poder que ellos tienen”
El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Tras leer el artículo sobre la gestación por sustitución publicado hace unos días por el profesor Manuel Atienza, mucho me temo que no ha leído el espléndido libro El cuento de la criada de Margaret Atwood ni tampoco ha visto ningún episodio de la adaptación televisiva que hace unas semanas ha estrenado HBO. Me atrevo a recomendarle ambas porque en materia de derechos humanos es muy importante tener la percepción emocional de aquellas situaciones que viven las personas que ven pisoteada su dignidad. Solo desde esa “empatía imaginada”, que tan bien explica la historiadora de los derechos Lynn Hunt, es posible construir argumentaciones jurídicas que no pierdan de vista el aliento ético que debe inspirar las reglas de una convivencia democrática. No cabe duda de que la literatura y sobre todo el cine son instrumentos básicos para generar esa capacidad de ponernos en la piel de otro (e incluso de otra).

Margaret Atwood / Penélope y las doce criadas / Reseña


Margaret Atwood

Penélope


FRANCISCO CALVO SERRALLER
19 AGO 2006


A partir de nueve versos del Canto XXII de la Odisea, en los que, de manera trágicamente sucinta, se narra cómo Telémaco ahorca a doce esclavas jóvenes por haber confraternizado con los enemigos de su padre, la escritora canadiense Margaret Atwood (Ottawa, 1939), en su libro Penélope y las doce criadas (Salamandra), no sólo resume todo el contenido del gran poema homérico, sino que además esboza una interpretación antropológica del mismo. Los versos en cuestión, los numerados entre el 465 y 473 del mencionado canto, son, en efecto, de una belleza aterradora. "Como cuando los tordos de gráciles alas o las palomas, buscando un descanso, se enredan en una red cubierta de hojas y en ella encuentran su trampa mortal, así sus cabezas fueron colgadas en fila para que tuvieran la muerte más lamentable. Agitaron sus pies en el aire un rato, pero no demasiado". Antes Homero nos ha explicado cómo estas esclavas debieron limpiar el salón del banquete de los despojos del centenar de pretendientes matados por Ulises, algunos de los cuales habían sido sus amantes, y cómo Telémaco, desoyendo la orden paterna de acuchillarlas por la espalda, enlazó la soga de un bajel de proa azulada con una columna y allí las colgó en fila hasta morir.

lunes, 18 de septiembre de 2017

La pesadilla de ‘The Handmaid’s Tale’ conquista los Emmy

Elisabeth Moss
The Handmaid's Tale



La pesadilla de ‘The Handmaid’s Tale’ conquista los Emmy

El drama de Hulu se convierte en la primera serie por Internet en ganar el premio al mejor drama. 'Big Little Lies' se corona como uno de los fenómenos televisivos del año


Pablo Ximenez de Sandoval
Los Ángeles 18 SEP 2017 - 01:56 COT


En un año de distopías en todos los niveles en Estados Unidos, The Handmaid’s Taleun drama futurista en el que las mujeres han sido esclavizadas para servir como cobayas reproductoras, ganó este domingo el máximo premio de los Emmy. La pesadilla soñada por la novelista Margaret Atwood hace tres décadas fue elegida como mejor serie dramática del año en la 69ª edición de los premios de la industria de la televisión. El rostro de la serie, Elisabeth Moss, ganó el premio a la mejor actriz después de siete nominaciones. En total, el drama se lleva ocho premios, los mismos que Big Little Lies, otra gran historia de mujeres.

La terrible pesadilla de la maravillosa ‘The Handmaid’s Tale’

Elisaabeth Moss
The Handmaid's Tale


La terrible pesadilla de la maravillosa ‘The Handmaid’s Tale’

Los ojos de Elisabeth Moss lo son todo en la que ya es una de las series del año


NATALIA MARCOS
20 de junio de 2017

Los ojos de Elisabeth Moss lo son todo. Ya lo eran en Mad Men y lo son más todavía en The Handmaid's Tale, la serie de Hulu que en España se puede ver (ya completa) en la plataforma de HBO. Con su mirada, Moss te hace sentir el miedo de verte privada, casi de la noche a la mañana, de todos esos derechos fundamentales que damos por supuestos, separada de tu familia, usada como ganado con el único fin de servir como vehículo para la reproducción de la pareja a la que te asignan dentro de un régimen misógino y fundamentalista. La desesperación grita a través de sus ojos. Pero la mirada de Elisabeth Moss transmite mucho más. Inteligencia, valentía y decisión. Porque Offred (Defred en español, June en una vida pasada), no está dispuesta a rendirse.

Premios Emmy 2017 / Todos los ganadores


Elisabeth Moss

Todos los ganadores de los premios Emmy 2017

Lista actualizada con todos los vencedores en la 69ª edición de los Emmy




Premios Emmy 2017
Nicole Kidman, mejor actriz de reparto en miniserie por 'Big Little Lies'.  AFP