lunes, 16 de mayo de 2016

Mario Vargas Llosa y los secretos de un escritor

Mario Vargas Llosa
Poster de T.A.
Mario Vargas Llosa 


y los secretos de un escritor

El Nobel presenta 'Cinco Esquinas' y revela sus métodos de escritura ante una multitud en la Feria del Libro de Buenos Aires


FEDERICO RIVAS MOLINA
Buenos Aires 7 MAY 2016 - 16:39 COT

Mario Vargas Llosa presenta su novela 'Cinco Esquinas' en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires EFE


Todo comienza con un “fantaseo”. De allí nace un esquema que sirve de guía y luego sólo se trata de trabajar duro por las mañanas. Así de simple parece ser el proceso creativo de Mario Vargas Llosa, el último Nobel latinoamericano y “leyenda viva” de la literatura, como lo llamó el periodista Jorge Fernández Díaz antes de invitarlo al escenario en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. El escritor peruano sedujo con la palabra a más de 1.000 personas que colmaron la sala Jorge Luis Borges, que quedó pequeña para aquellos que debieron conformarse con ver a Vargas Llosa por pantalla gigante, fuera del recinto. "Siempre es misterioso como nacen las historias que escribo. En la novela surge de pronto una imagen que está en la memoria, algo que nace en un hecho vivido y poco a poco va generado un fantaseo, como el embrión de la historia, hasta que empiezo a tomar notas. Ese ha sido el proceso de 
todas mis historias”, reveló el Nobel.

La charla, de una hora exacta, ha sido un viaje por el oficio del escritor. Vargas Llosa contó que escribe sólo por la mañana y de lunes a viernes. Los fines de semana los deja a los artículos periodísticos, un oficio que cultiva “para no perder contacto con la realidad”. “Yo necesito tener un esquema que luego no respeto, pero no puedo sentarme a escribir sin un esquema de la historia. Eso me da la seguridad mínima para poder escribir. La primera versión debo hacerla rápido, como un borrador. Luego empieza la otra parte que es corregir, cortar, añadir, esa es la que me produce placer. Escribir le da sentido a todo lo que hago. A veces creo que tengo un espía dentro mío que, mientras vivo, anota cosas que suceden y que escucha para luego volverlas literatura”, contó Vargas Llosa.

En la sala el silencio era absoluto y la atención constante. Como es costumbre, el escritor peruano no rehusó tema alguno y fue generoso. Criticó a la candidata a la presidencia de Perú Keiko Fujimori, celebró las políticas de mercado del presidente de Argentina, Mauricio Macri, y, sobre todo, disparó dardos venenosos contra la prensa sensacionalista, eje de su última novela,Cinco Esquinas (2016 – Penguin Random House). “Uno de los problemas que trae ser víctima del periodismo amarillo es que la vida es más complicada. Tienes que protegerte”, dijo, en referencia al acoso mediático que padece desde que decidió separarse de Patricia Llosa y armar una nueva pareja con Isabel Preysler, quién se encontraba sentada entre el público.

Hablar de Cinco Esquinas fue, justamente, la excusa que llevó a Vargas Llosa a la Feria del Libro. “Cinco Esquinasrelata cómo fue la utilización del periodismo amarillo para intimidar a los opositores del régimen de [Alberto] Fujimori (1990-2000). [Vladimiro] Montesinos [ministro todopoderoso de Fujimori] contrataba a periodistas y la función de estos pasquines era bañar en la mugre a los opositores. Quería escribir una historia que mostrará esta deriva del periodismo”, contó el escritor.

El público pudo conocer entonces como Vargas Llosa a veces pierde el control de los personajes, como le sucedió con Retaquita, heroína de Cinco Esquinas. “Iba a ser un personaje menor y como me ha ocurrido otras veces se fue imponiendo, se me infiltraba. Le tuve cariño por que el personaje nace en la miseria y se abre en la vida con el periodismo amarillo y vi que había una decencia que pugnaba por salir a la luz. Cuando esa decencia aflora la lleva a actuar en contra de sus credenciales de periodismo amarillo” contó Vargas Llosa. Lo mismo le sucedió con Juan Peineta, “que debía ser secundario y se impuso casi como central”. “Es interesante perder el control de la historia porque hay fuerzas que la van empujando hacia lugares inesperados”, dijo.

Vargas Llosa explicó también que enCinco Esquinas utilizó un “lenguaje transparente”. “Por las cosas que ocurrían en la historia y las cosas límites que describía no tenía que tener un lenguaje ostentosos que la ocultara. Quiere ser transparente, quiere simular que la historia no está siendo escrita sino vivida”, agregó.

¿El libro es un ajuste de cuentas literario con Fujimori?, le preguntó Fernández Díaz. “No, para nada”, respondió el peruano. “Fujimori me hizo un gran favor personal porque me devolvió la literatura, que es mi vocación. Durante la campaña me di cuenta de que la política no era mi vocación”, dijo. Vargas Llosa fue candidato en las elecciones que Fujimori ganó en 1990 y con el tiempo se volvió su principal crítico, sobre todo cuando el mandatario decidió, dos años después de asumir, disolver el Parlamento y el Poder Judicial y erigirse en un líder autocrático.

Para cerrar la noche, Vargas Llosa regaló al público una recomendación digna de un hombre que acaba de cumplir 80 años: “Lo importante es seguir vivo hasta el final, no morir en vida. Hay que vivir de manera que la muerte sea un accidente que interrumpe una vida que estaba en efervescencia”.




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